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EL PODER DE LA RESILIENCIA

ELOGIO DE LA MUJER BRAVA

Mujer brava

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Aunque sea un artículo antiguo -si no me equivoco, creo que es del año 2004-, pero merece la pena leerlo. Escrito por Héctor Abad, periodista y escritor colombiano.

“Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro y decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc., … En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden. La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias). A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos. Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo. Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso. Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento. ¡Vamos, hombres, por esas mujeres bravas!”

GRACIAS.

Ojalá hubiera más hombres que pensaran igual… pero hay otro artículo que me gusta aún más, y es el de Florence Thomas, psicóloga, columnista de El Tiempo y coordinadora del grupo Mujer y Sociedad: “Los caballeros las quieren inteligentes”.

    Está en temporada en el Teatro Nacional “Los caballeros las prefieren brutas”. Yo no la he visto, pero algunos amigos y amigas me dicen que en la obra de Isabella Santodomingo hay más bien pocas referencias al sugestivo título. Y es una lástima, porque la cuestión no carece de interés, como lo demuestran las importantes ventas del libro que inspiró a este montaje teatral.

    Para empezar, es importante reconocer la complejidad inherente al encuentro amoroso: hombres y mujeres compartimos el ejercicio de la conciencia, de la razón y de las emociones, pero las voces de ellos y las voces nuestras no tienen el mismo eco. Nuestras carencias, fantasmas y defectos no son los mismos porque nuestras historias de construcción de identidad son muy distintas, lo que significa que nuestras maneras de otorgarles sentido a nuestras vidas no son comparables.

    Pero de ahí a pensar que en medio de esta complejidad del amor los hombres las prefieran brutas hay un largo trecho; en el fondo, pensar que esto es así, no solo es denigrante para nosotras; también lo es para ellos mismos.

    Por el contrario, yo creo que los hombres de hoy prefieren, buscan y tratan de amar a mujeres inteligentes y autónomas, pues, primero, eso les permite competir con ellas y reconocerlas como pares, aun cuando así sigan poniendo a prueba su poder buscando tener siempre la razón a como dé lugar.

    Además, ellos han entendido que, con mujeres inteligentes, tienen la oportunidad de crecer más rápido y dejar atrás la eterna imagen de madre a la que siguen atados. Romper el cordón umbilical es hoy su único modo de llegar a la mujer, a esta mujer deseante, enigmática y tantas veces incomprensible.

Liberación

    No debe ser fácil para ellos; sin embargo, hoy día saben -o, mejor, intuyen- que es el camino para reencontrarse con ellas, construyendo nuevos pactos de solidaridad y novedosas maneras de lograr ajustar esta imperiosa necesidad del amor a este despótico deseo de autonomía. Estoy cada día más convencida de que los hombres ya se cansaron de chupar leche materna y están aprendiendo a deleitarse con las mieles agridulces de estas mujeres que los sorprenden, que los dejan a veces sin respuestas y que hacen el amor como diosas. Y no me lo estoy inventando. Algunos hombres, temerarios y valientes, ya lo han confesado públicamente.

    Acordémonos del “Elogio de la mujer brava” de Héctor Abad Faciolince: “Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas (…); son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario) o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas”.

    O también del escrito de Santiago Gamboa sobre “Las mujeres de más de 40 años”: “Por cada impactante mujer de más de 40, inteligente, divertida y sexy, hay un hombre con casi o más de 50… pelado, gordo, barrigón y con pantalones arrugados haciéndose el gracioso con una chica de 20 años. ¡Señoras… les pido perdón por ello… !”. Los hombres, nuestros hermanos, nuestros amantes y nuestros amigos de siempre, se están cansando de estas mujeres que juegan a ser brutas, tan llenas de lugares comunes, tan poco arriesgadas, tan aburridas. Y ellas, las que creen aún que los caballeros las prefieren brutas, no saben lo que se pierden, sin debatir de tú a tú con ellos, sin enseñarles a escuchar ese misterioso deseo nuestro, develándoles nuestros sueños más oscuros, discutiendo horas enteras sobre la posibilidad del encuentro amoroso, intentando explicarles los caminos del devenir femenino que nadie entiende; ni siquiera nosotras.

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Este es el otro escrito del que habla Florence: “Mujeres de más de 40 años” de Santiago Gamboa, escritor, filólogo, embajador, columnista, corresponsal y periodista colombiano.

“Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y pico, incluso cincuenta y pico, algunas más… y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.
Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa…
Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún visitante.
Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de Los Beatles, de Bob Dylan… Herederas de la “revolución sexual” de la década de los 6O y de las corrientes feministas, otras con resabios de ‘esas épocas… que, sin embargo recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.
Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas verdades!, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron pactar para vivir en pareja.
Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéter de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o sábado después de bailar.
Hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo. Aquí hay algunas razones de por qué una mujer de más de 40 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte…“¿Qué estás pensando?” ¡¡¡No le interesa lo que estás pensando!!!
Si una mujer de más de 40 no quiere mirar un partido de fútbol, ella no da vueltas alrededor tuyo. Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y generalmente es algo mucho más interesante. Una mujer de más de 40, se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere.
Son muy pocas las mujeres de más de 40 a las que les importa lo que tú pienses de lo que ella hace. Una mujer de más de 40, tiene cubierta su cuota de relaciones “importantes” y “compromisos”. Lo último que quiere en su vida es otro amante posesivo.
Las mujeres de más de 40 son generalmente generosas en alabanzas. Ellas saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente. Tienen suficiente seguridad en sí mismas como para presentarte a sus amigas. Solo una mujer más joven e inmadura puede llegar a ignorar a su mejor amiga.
Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre lo saben. Son honestas y directas. Te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti. Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más de 40 y por múltiples razones.
Lamentablemente no es recíproco. Por cada impactante mujer de más de 40, 50 inteligente, divertida y sexy hay un hombre con casi o más de 50… pelado, gordo, barrigón y con pantalones arrugados haciéndose el gracioso con una chica de 20 años.
¡¡¡Señoras… les pido perdón por ello… !!!”.

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Educación espartana

Detrás de todo gran Hombre siempre hay una gran Mujer.

Hay una secuencia en la película “300” en que un emisario persa se queja a Leónidas por la intromisión de una mujer (la reina Gorgo) en su conversación y, cuando Leónidas lo arroja al foso por su insolencia en todos los aspectos, no deja de echarle en cara el haber ofendido a “su reina”, a pesar de que ella misma no había sentido vergüenza y le había respondido adecuadamente: “Nosotras las espartanas podemos hablar entre hombres, puesto que somos las que parimos a los verdaderos hombres”.

Otro artículo más, esta vez se trata sobre el matrimonio ideal , también del mismo autor que el primero, Héctor Abad.

De acuerdo en cuanto a que si no son capaces de perdonar y de perdonarse las miserias inmanentes a la imperfecta naturaleza humana, más vale que renuncien al compromiso. Perdonar y pedir perdón, libera, y engrandece a la persona. “Hasta una gota de agua sucia puede reflejar la luna.” (Anónimo budista). Pero, hay un punto con el cual no estoy nada de acuerdo y es este: “Tenemos que admitir que sin una mínima dosis de engaño (y sobre todo de autoengaño, para no sufrir), no hay manera de que las relaciones resistan”. Recordémonos siempre que el Amor NO necesita ser perfecto, solo necesita ser VERDADERO, solamente así, las relaciones resisten. De lo contrario las relaciones hacen aguas por todos los sitios porque el ego hace agujeros y nadie se muestra tal como es. Además, el Amor de verdad nunca falla, fallan las personas, puesto que el éxito de un matrimonio depende totalmente de la actitud de la pareja, y por esto mismo, el Amor nunca muere por causas naturales, muere por negligencia y abandono.

“No hay que ser ingeniero para construir un Amor, ni abogado para defenderlo o doctor para salvarlo. SE REQUIERE TAN SOLO SER SINCERO PARA CONSERVARLO.”

En una relación la Honestidad, la Sinceridad y la Confianza son primordiales, y el basar nuestras relaciones siempre en la Verdad nos permitirá respirar y sentirnos seguros. De hecho, hay muchos estudios que demuestran de sobra que las parejas que han sido honestas desde el principio tienen mayor tendencia a que su relación crezca y perdure. Pero, ¿llamar matrimonio o Amor verdadero el querer y poder ser infiel de vez en cuando a su esposa o a su pareja con otras mujeres? Me parece una auténtica falta de respeto hacia la persona, esto ya dice mucho de la personalidad de una persona, tanto hacia la otra persona como hacia sí mismo. Nadie tiene derecho a jugar con los sentimientos de nadie. Por favor, no saquen más de contexto, me enfada sobremanera que la palabra AMOR sea siempre utilizada fuera de contexto. Si quieren o buscan tener una relación liberal, por favor, llamen las cosas por su verdadero nombre, y sobre todo, sean honestos y dejen las cosas muy claras desde el principio, que así no harían más daño a ninguna otra mujer. Las Grandes Mujeres nunca aceptarían este tipo de relación, y más vale también que estos hombres -que no pueden ser Grandes Hombres, incapaces de ser honestos, sinceros y fieles-, renuncien al compromiso, y las respeten, dejándolas tranquilas y en paz. No vale servirse de ningún engaño para lograr su objetivo oculto. Si han tenido “cojones” para ponerles los cuernos que los tengan también para decirles a la cara: “Hasta aquí ha llegado nuestra relación”. Déjalas antes de serles infieles, no sean tan cobardes… cuando es tan sencillo dejar antes a alguien, antes de serle infiel. Yo las infidelidades no las tolero ni las toleraré nunca. Prefiero la Verdad, con la consiguiente llorera, a esto último: el saberme traicionada y engañada.

“POCO HOMBRE, es aquel que prefiere a una fácil por no jugársela por una que valga la pena. POCO HOMBRE, es aquel que enamora todos los días a una diferente, cuando tendría que enamorar todos los días a la misma mujer. POCO HOMBRE, es aquel que no acepta sus errores, se olvida de quien Ama y busca otros besos porque no se animó a luchar. POCO HOMBRE, es aquel que cuando habla mal de una mujer y cuenta detalles poco respetuosos en público, en el fondo está hablando mal de sí mismo. POCO HOMBRE, es aquel que deja lo que Ama por la ilusión de un día y luego pretende volver. POCO HOMBRE, es aquel que cuando se necesita una caricia le propina un golpe. POCO HOMBRE, es aquel que a una pregunta responde con un insulto. POCO HOMBRE, es aquel que en vez de luchar por lo que Ama se acobarda y huye. POCO HOMBRE, es aquel que por debilidad permite que lo golpeen. POCO HOMBRE, es aquel que fuerza situaciones por conseguir lo que quiere, faltando el respeto…”

El problema de estos hombres está en que piensan una cosa, sienten otra y terminan diciendo algo que ni piensan ni sienten. Como ya bien dice Mahatma Gandhi,: “La Felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía.”, así que, si una vez comprometidos o casados empiezan ya con mentiras, engaños, infidelidades… es lógico que, por toda esta causa, a la corta o a la larga, ningún matrimonio o relación prospere. La confianza es como la porcelana, una vez que se rompe por mucho que se intente recomponer se volverá a romper con el más mínimo golpe.

Es tan claro como que realmente no hay ninguna necesidad de ser infiel, y que es muy importante la comunicación, si alguien tiene la necesidad de buscar a otra persona por cualquier medio, incluyendo el cibernético, eso indica claramente que la relación está fallando y en mi experiencia, aunque sea igualmente doloroso, que si la persona tuviera contacto físico, lo mejor es saber la verdad, para que cada uno de los involucrados pudieran buscar la felicidad por separado. Es lamentable que en la actualidad, siga habiendo muchísimas personas con un vacío tan grande que busquen llenarlo con relaciones esporádicas y efímeras, que no solo desvalorizan a la persona a la cual utilizan, sino que ellos mismos se desvalorizan perdiendo la mínima dignidad y el respeto que se deben a ellos mismos.

Quiero puntualizar que esta no es para nada una opinión prejuiciosa, puesto que siempre he pensado que cada uno es libre de intentar ser feliz a su manera, pero siempre con la premisa de no pasar por encima de otras personas, ni de ellos mismos.

Y por último, que los hombres machistas, egoístas, mediocres e inmaduros -que son, más o menos, el 80 o 85% de la población masculina, según dicen ahora-, se sigan escudando y utilizando para justificarse en que no entienden a las mujeres, es una postura muy cómoda, además de cobarde.

Manual

Cuando, en realidad, lo que les pasa es…

que carecen de inteligencia emocional y espiritual.

Úsalo

O también, como dice el tal “Venancio”: “Quítense el Jes Extender del pito y pónganselo en la cabeza.”

 Yo sigo aspirando a construir un matrimonio a prueba de todo, firme y duradero -o, si no, una relación sólida de pareja- como el que tuvieron los actores Paul Newman y Joanne Woodward, una pareja tan bien avenida y ejemplar, con “vacas gordas y vacas flacas”, compartiendo todos los éxitos y fracasos. Hay más matrimonios como el suyo que no conocemos pero que sabemos que existen en todo el mundo.

“Un Gran Hombre no es aquel que enamora a mil mujeres diferentes, sino aquel que es capaz de enamorar mil veces y de mil maneras diferentes a la misma Gran Mujer”.

“¿De qué le sirve a un hombre presumir de haber tenido MUCHAS mujeres, si no ha sido capaz de mantener UNA a su lado?”

Yin Yang

Paul Newman y Joanne Woodward

Libro recomendado:

Ochos pasos hacia la Felicidad

Barco en la tormenta

“Ningún mar en calma hizo experto a un marinero”

(Proverbio español)

Titanic

Los problemas pueden ser muchas veces nuestros mejores aliados.

“La adversidad es absolutamente imprescindible para la modulación de la personalidad. Una persona que no ha naufragado (en lo personal o profesional) es una persona que no ha madurado.” F. Alcaide

¡Viva la adversidad, que de ella sacaremos provecho!

 …

Helen Keller (1880–1968) en El mundo donde vivo (1910) escribe: «El mundo está lleno de sufrimiento, pero rebosa de personas que lo han vencido y en su lucha descubrieron algo valioso».

Música: “Canon in D Major” (Canon y Giga en Re Mayor para tres violines y bajo continuo), del compositor de música barroca alemán Johann Pachelbel.

LA JOVEN VIOLINISTA

Es la historia de una chica sordomuda que lucha por su sueño a pesar de los inconvenientes y de los consejos de la mayoría. Este excelente vídeo nos enseña la importancia de creer en uno mismo. Si en el fondo de tu corazón tienes un sueño, lucha por él con todas tus fuerzas y no permitas que nada ni nadie te lo eche por tierra.

Beethoven, completamente sordo, compuso, a través de las vibraciones, la maravillosa sinfonía Nº9 y es, si no el más destacado de sus trabajos, si uno de los buenos y me atrevo a decir que hasta la fecha nadie lo ha superado.

TÚ PUEDES BRILLAR

La crisis según Einstein

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